Léeme #33
Sismos literarios
¿Estás bien?
Cuando escribo esto me entero de un sismo en España y de un terremoto más en indonesia. Hace tan solo unos días hubo un fuerte terremoto en Colombia y Cali, la ciudad que me identifica, sufre. Todos estamos bien, no te preocupes. Aunque esté en otro lugar del planeta, estoy bien. Hablé con algunos amigos, y recuerdo usar una frase que aprendí de otra persona, cuando llegue el momento no hay nada qué hacer salvo mantener la calma aunque estés en pánico. Al decirlo me vi a mi mismo a través de una ventana mientras suenan alarmas y sirenas, mientras veo gente correr y los pies están inmóviles. Y frente a mí el fin, la resignación. Y recordé a Fante, en “Ask the dusk” Arturo Bandini (¿De aquí viene Arturo Belano?) tiene un problema, dos mujeres ocupan su vida, una pertenece a subida de escritor, la otra a su mundo de trabajador. El momento del sismo sucede cuando quiere dejar a una por otra, la decisión destruye el mundo de ilusiones con las que constantemente se narra su propia existencia. El sismo, aunque real, sirve a Fante para ir a un ensamble casi mítico en que le aterriza la realidad. O así lo imaginé, porque me vi parado junto a la ventana, en medio de un gran sismo haciendo una reducción de las decisiones que tomé en la vida, de cómo comencé a escribir, de como podría, en otra existencia, tomar otra decisión. ¿me arrepiento? No, pero estaría bien otras cosas. Y en esta circunstancia, en la que ahora brevemente me apropié de la tragedia de otros, quería decir qué allá, lejos, nos necesitan. Que la tragedia humana es para todos, nos persigue constantemente la muerte. Sin saber por qué, llegamos al mundo, y sin saber por qué, sobrevivimos, y quizá por esa razón llamamos a un Dios en el cielo, y agradecemos, lloramos. Muchos sobrevivieron, muchos no lo lograron, espero que todos quienes reciban esta carta estén bien. Realmente, solo pienso en eso, en ese instante frente a la verdad del mundo. Por la calle primera, como rumbo al norte de Cali, hay un monumento a la solidaridad, es una gran escultura en que un grupo de personas es rescatada por unas pocas que halan de una cuerda. Este monumento es la representación de Cali en estos momentos, lo ha sido en el pasado y seguramente lo será en el futuro. Son símbolos de un territorio que cada vez adquieren más significado, y son cosas que aprendes, espontáneamente, cuando eres del barrio, cuando convives con las personas, en comunidad. Quiero pensar que Cali, una ciudad tan rumbera, el baile colectivo la ha convertido en una sociedad unida que no se deja morir bajo ninguna circunstancia. Es todo, extendida la mano, tómala, vamos a ayudar un poco a este mundo que se derrumba.
Besos.

